Para Confiamed es importante que nuestros afiliados están bien informados y por eso cada semana realizamos blogs con temas de interés que pueden ser de mucha ayuda para despejar algunas dudas, hoy queremos tratar el tema de los lunares.

Los lunares son algo muy común en las personas y se producen debido a la acumulación de las células que dan color a la piel, también se los llama nevus, y su presencia puede representar un signo de alarma en algunos casos, pero para definir esto es importante saber la diferencia entre un lunar normal y uno que pueda ser considerado anómalo.

Algunos especialistas señalan que todos tenemos lunares, pero que la media está entre 40 a 50, estos generalmente aparecen antes de los 20 años.

Lunares normales

Un lunar normal es de color uniforme, canela o negro, puede ser redondo u ovalado, y ser plano o tener cierta prominencia.

Cuando un lunar aparece, conserva la misma forma, tamaño y color, algunos tienden a desaparecer con el paso de los años.

Toma en cuenta que los puntos rojos que aparecen en el cuerpo, conocidos como puntos rubí, no son lunares, son angiomas o pequeñas dilataciones capilares que se relacionan principalmente con el envejecimiento de la piel y la herencia genética.

Lunares con crecimiento anómalo

Para considerar que un lunar es anómalo una señal importante es que luzca distinto a los otros que tiene la piel, pero además es necesario conocer la regla ABCDE que se refiere a:

A de asimetría, es decir, una parte del lunar no corresponde a la otra.

B de bordes irregulares, con desigualdades, tienen forma dentada o son poco definidos

C de coloración heterogénea, el color no es uniforme y tiene tonalidades rosadas, azules, rojas, azules o blancas.

D de diámetro, cuando un lunar mide más de 6 milímetros de ancho.

E de evolución, tanto en tamaño como en forma por lo tanto el lunar está cambiando.

Otros signos para considerar son:

Si la pigmentación del lunar se ha propagado de tal forma que ha generado una mancha en la zona cercana presta mucha atención, también toma en cuenta si el lunar ha empezado a dolerte, te da comezón, o si la superficie está cambiando de tal forma que presenta protuberancias, descamación, exudación o sangrado.

¿Qué hacer en caso de encontrar alguna anomalía?

La recomendación siempre será ir con un especialista, un dermatólogo podrá analizar si el lunar es anómalo y si existe algún motivo de alarma, además que enviará exámenes para descartar cualquier problema.

Siempre es bueno ir preparado para algunas preguntas del médico, por ejemplo:

· El tiempo desde que se han empezado a notar los cambios.

· Si existe uno o más lunares que presenten problemas.

· Antecedentes familiares o personales.

· Si la piel se quema con facilidad al exponerla al sol.

· Medicinas o tratamientos para le piel que esté utilizando.

Recuerda que, al no ser una consulta por temas estéticos, la atención médica con un dermatólogo tiene cobertura en tu plan individual de Confiamed.

Algunos factores de riesgo para la piel

El sol, aunque tomar un baño de sol trae beneficios para la piel como el de incentivar la producción de la vitamina D, exponerse sin protección y en horarios en los que los rayos UV son más fuertes puede generar complicaciones como el melanoma o algún otro tipo de cáncer, sobre todo para aquellas personas que han sufrido quemaduras con ampollas por la exposición prolongada, por esta razón es importante usar siempre bloqueador solar y re aplicarlo cada 2 o 3 horas, o al salir de la piscina o el mar.

Lámparas solares o camas de bronceado, expertos han señalado que el uso de estos productos antes de los 30 años puede causar daños en la piel debido a la radicación ultravioleta de estas fuentes artificiales.

Toma en cuenta que broncear o quemar la piel constantemente al sol causa que esta se dañe y este es el principal factor para desarrollar melanoma, así que, aunque llueva o este nublado, usa siempre bloqueador solar con factor mayor a 50, convierte en un hábito el aplicarlo.

En Ecuador, el cáncer de piel es la segunda enfermedad más frecuente en los hombres y la tercera en mujeres.