Como lo hemos mencionado en el artículo anterior, los primeros auxilios están en nosotros mismos, a un sentir de distancia. Nuestros cuatro cuerpos alineados, unidos en la paz interior inmediata que produce el tipo de respiración que aprendimos en el artículo anterior, pueden incluso salvarnos la vida. Recuerda: somos nuestro primer y mejor 911 en Confiamed nos preocupamos por tu salud mira nuestros planes de medicina prepagada con coberturas de hasta $100.0000 

 

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Sin embargo, ¿dónde puede gestarse cualquier enfermedad, desde una inflamación, hasta un cáncer, pasando por un infarto?
En la mente.  Aunque parezca increíble, nosotros podemos llegar a convertirnos en nuestros peores agentes contaminantes.

¿Cómo evitarlo?

La respuesta está en la adquisición permanente de hábitos saludables que estemos dispuestos a cultivar, lo que incluye los hábitos del pensamiento.
Hemos dicho en artículos anteriores que cada uno de nuestros cuatro cuerpos se alimenta de algo específico que se traduce en energía y la administración que hagamos de ésta determinará nuestra calidad de vida.

¿Cómo influye el alimento mental en nuestra salud?

Como ya sabemos, el cuerpo mental se alimenta del conocimiento. Este conocimiento puede tener fundamentos científicos, ser fruto de la Sabiduría interior, o de creencias culturales y familiares fuertemente arraigadas en nuestro Ser y colectivamente aceptadas por la gran mayoría de quienes nos rodean.

Nuestra amada mente es la máquina más avanzada y especializada que existe en el Planeta; pero, nos sea claro o no, está completamente a nuestro servicio, no al revés. Nosotros somos los únicos responsables de administrar nuestro cuerpo mental y los pensamientos que en ella producimos; la idea es aprender a escucharlos, aceptarlos completamente, los consideremos positivos o negativos, y aprender a alquimizarlos hacia la preservación de nuestra salud holística.

La complejidad y la infinitud de los circuitos cerebrales hacen de la mente un arma muy poderosa; pero, como raza humana, desconocemos aún sus alcances y su potencial real. Si decimos que la ciencia apenas ha descubierto una pequeña parte de su maravillosa estructura y funcionamiento, no se diga el humano promedio que apenas conocemos la poderosa arma que llevamos sobre nuestros hombros.

Cada pensamiento produce un circuito bioquímico que afecta tanto al cuerpo físico, como al cuerpo emocional y a su vez, modifica nuestro estado interno: puede cambiar nuestro humor, nuestro apetito, incluso la normalidad de nuestras funciones biológicas naturales, llevándonos, en segundos, a un estado diferente al que experimentábamos.

¿Cómo podemos saber qué nos está sucediendo y qué hacer al respecto?

Aquí radica la importancia de la conexión con nuestros cuatro  cuerpos básicos. Debemos aprender a identificar cada cuerpo y ayudarlos a interactuar en unidad, hacia la solución de cualquier situación que estemos experimentando, sabiendo que el cuerpo mental, literalmente, está a la cabeza del equipo en la resolución de cualquier evento que nos presente un reto a resolver, ya que es el cuerpo mental el que controla las funciones que conocemos, incluso las que desconocemos, del maravilloso cuerpo holístico que nos ha sido entregado para administrarlo y mantenerlo vivo y saludable.

Para conocer qué nos acontece, como ya aprendimos en el artículo anterior, le pedimos a nuestro cuerpo emocional que nos avise, a través del sentir, cuál es la emoción T.I.M.A que nos embarga; acto seguido, preguntamos a nuestro cuerpo físico dónde está localizada la energía de dolor de esa emoción e, inmediatamente, tomamos acción enviando energía de luz a esa zona de nuestro cuerpo físico, a través de nuestro cuerpo mental, a manera de soldadura. Finalmente, entra en escena nuestro lumínico cuerpo espiritual, para garantizar que la energía del amor nos guíe hacia obtener los mejores resultados.

Esperamos que esta lectura haya sido de tu agrado, si quieres que hablemos de un tema en particular, déjanos tu comentario aquí abajo y seguro podremos escribir al respecto en el siguiente blog