No podemos hablar de salud si no existe un equilibrio, una alineación entre nuestros cuatro cuerpos básicos: mental, emocional, físico y espiritual.
En Confiamed nos preocupamos de tu salud física y ponemos a tu disposición nuestros planes médicos, te invitamos a continuar leyendo la importancia del equilibrio en tu vida para estar bien.

No podemos hablar de salud si no existe un equilibrio, una alineación entre nuestros cuatro cuerpos básicos: mental, emocional, físico y espiritual. El mental se alimenta de conocimiento; el emocional de cuatro emociones básicas que son la raíz de la genética de la emoción; las sintetizo en cuatro letras: T.I.M.A.: Tristeza, Ira, Miedo y Alegría; el cuerpo físico se alimenta de comida y ejercicio; el espiritual se alimenta de amor.
La integración del alimento de estos cuatro cuerpos se traduce en una sola palabra: ENERGÍA.  Todo en este Planeta es energía y eso es lo que debemos aprender a administrar dentro de nosotros para tener una salud holística, integral.

Si cualquiera de los cuatro cuerpos está en desarmonía, los otros tres entran en desequilibrio y ahí se manifiesta lo que llamamos enfermedad, que no es otra cosa que la respuesta fisiológica a nuestra desalineación interna.

El Miedo y el amor

Existen dos fuerzas inmensas que coexisten permanentemente en nosotros: el miedo y el amor; tanto el uno como el otro son poderes inmensos: el miedo paraliza, el amor dinamiza.  El miedo y el amor afectan completamente nuestros pensamientos, nuestro estado interno y nuestro comportamiento.  Cuando nuestro motor central es el miedo, nuestros pensamientos tienen energía negativa y están marcados por el AJI emocional: Asumimos, Juzgamos e Interpretamos constantemente y de manera inconsciente.

¿Juicio o autojuicio?

Estos pensamientos de juicio solo pueden nacer de una mente que está acostumbrada a juzgarse y juzgar, porque así lo aprendió desde sus primeros años de vida.  El pensamiento de juicio o auto juicio, nos produce un estado interno de culpa: o nos culpamos o culpamos e, inevitablemente, esto nos lleva a exhibir un comportamiento de castigo, al otro o a nosotros.  Cuando el miedo está al mando, el ego es su brazo derecho.

El ego y el amor

El ego no es ni malo, ni bueno: solo quiere evitarnos lo que él considera un sufrimiento.  El amor piensa diferente.  La mente cuyo motor es el amor está llena de luz y energía positiva; mira diferente: ni asume, ni juzga, ni interpreta, solo observa y siente, de manera científica y objetiva, utilizando como herramienta los cinco sentidos, lo que le permite estar aquí y ahora, completamente en el presente, enfocada en lo que sucede en cada momento y actuando con todo lo que su Ser le puede ofrecer, tomando acción desde un estado interno de paz, aunque aparentemente esté atravesando una tormenta; este estado ayuda a la mente a controlar su timón y utiliza todas sus herramientas hasta llegar a puerto seguro.

Para el amor, hasta el mayor sufrimiento es realmente una oportunidad de crecimiento y solo aprende de esta experiencia humana; se fortalece más por dentro y sus raíces buscan el alimento del amor del cuerpo espiritual en las profundidades del corazón.  Por lo tanto, el comportamiento que nace del amor no castiga: enseña desde la firmeza, desde la serenidad.   El amor no se miente: si está triste, con ira, con miedo, lo acepta todo completamente, lo abraza y lo integra, sin juzgarlo.

 

El amor alquimiza: a la tristeza la convierte en serenidad; a la ira en coraje y diluye la parálisis que produce el miedo en nuestro cuerpo y nos vuelve poderosos. Esta alquimia posibilita transitar exitosamente de la enfermedad a la salud.

Revisa tus excesos, descubre cuán saludable eres realmente. Tus excesos hablan de que hay algo dentro de ti que no quieres mirar, peor aceptar. Abrázate, suelta tus juicios a ti. Crea una relación saludable contigo y tu cuerpo agradecido se manifestará en salud.

 

 

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