LA IMPORTANCIA DE LA CONEXIÓN CON NUESTRO CUERPO FÍSICO

En nuestro blog anterior, decíamos que no podemos hablar de salud si no existe un equilibrio, una alineación entre nuestros cuatro cuerpos básicos: mental, emocional, físico y espiritual. Recuerda que en Confiamed nos preocupamos por tu salud integral nos interesa como estás por dentro y por fuera. Puedes acceder a nuestro planes médicos con cobertura de enfermedades preexistentes.

Nuestro cuerpo mental se alimenta del conocimiento, el cuerpo emocional de las cuatro emociones básicas, el T.I.M.A.: Tristeza, Ira, Miedo y Alegría; el cuerpo físico se alimenta de comida y ejercicio, el cuerpo espiritual del amor;

El resultado de nuestra calidad de vida se traduce en una sola palabra: ENERGÍA. La falta o el exceso de energía en nuestro cuerpo físico es un indicador importante de que alguno de nuestros cuatro cuerpos está necesitando ayuda.

El calor del cuerpo físico baja cuando disminuye nuestro flujo sanguíneo; esto nos produce cansancio, desánimo, exceso de sueño, dolores de espalda, cuello, incluso podemos perder fuerza en brazos o piernas; por el contrario, cuando nuestro calor corporal sube de manera importante, se debe a un aumento en nuestro flujo sanguíneo; nos sentimos angustiados, hiperventilamos y, en casos extremos, aparece un dolor en el pecho, mareos, náuseas, perdemos el equilibrio.

Nos damos cuenta entonces que el primer indicador de nuestra desarmonía interior se refleja en la circulación sanguínea.  Nuestro amado y fiel corazón es el primer órgano que detecta que algo no está bien.  ¿Qué hacer en estas circunstancias? Lo primero, tener la conciencia de que a quien tenemos que acudir es a la respiración para alinear nuestros cuatro cuerpos.

Cualquier cambio en nuestra circulación afecta nuestra oxigenación y sin oxígeno podemos morir.  Por lo tanto, dediquemos toda nuestra atención a respirar, abriendo ligeramente el labio inferior para alcanzar una respiración profunda.  En momentos como este, nuestro cuerpo mental no puede abandonar nuestro cuerpo físico. Debe quedarse con él y apoyarle actuando de manera inmediata, sin esperar a que la primera solución a nuestros problemas venga de afuera.  Los primeros auxilios están en nosotros mismos.

¿Cómo nos auxiliamos ante cualquier manifestación física de dolor intenso, angustia, o bien, de depresión y falta de ánimo?

  • En primer lugar, respirando por nuestra boca y nariz, bajando ligeramente el labio inferior; esto nos produce una sensación inmediata de paz, una paz necesaria para poder regresar a nuestro equilibrio y tomar acción de una forma acertada.
  • En segundo lugar, nuestro cuerpo emocional debe unirse a esta sensación de paz interior y aumentarla, a través de producir pensamientos positivos y bloquear, con firmeza y decisión, cualquier intento de conexión con la angustia o el miedo; permitir el ingreso del miedo a este proceso solo empeorará los resultados.
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Todo este trabajo, que realmente dura segundos, nos ancla al único lugar y momento donde acontece la vida: al aquí y al ahora. Una vez anclados al momento presente, a través de nuestro cuerpo mental y nuestro cuerpo físico, apoyados por nuestro cuerpo emocional, es cuando nuestro cuerpo espiritual se nos une, activando la medicina emergente más importante que poseemos: el amor.

La bioquímica sanadora que produce el amor aleja, de manera inmediata y automática, al miedo y a su bioquímica corrosiva y contaminante; la bioquímica del miedo actúa paralizándonos mental, emocional y físicamente, lo cual inactiva al yo y nos hace depender totalmente de la acción del otro.
Así, en segundos, si logramos ganarle al miedo, abrazar al amor,  alinear nuestros cuatro cuerpos, organizar nuestra energía interior de manera armónica, recuperar nuestro balance interno, podemos salvar nuestra vida.  Nuestros cuatro cuerpos alineados, unidos en este instante de paz, es nuestro primer 911.

Recuerda: el miedo paraliza, el amor dinamiza; únete al Amor.

 

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